Porque la ley pesa, y el hombre prefiere el vértigo de caer a la paciencia de aprender a volar.
No matarás. Ni con la lengua, ni con el silencio, ni con la indiferencia que disfraza de justicia. Los Diez Mandamientos
Ni su casa, ni su campo, ni el animal que lleva su sueño. Porque la paz del otro no es un mapa para tus pies hambrientos. (Pausa) Porque la ley pesa, y el hombre prefiere
Honra a los que te dieron sombra cuando no tenías nombre. El padre, la madre, ese primer techo. Sin ellos, ni siquiera el pecado sería tuyo. Porque la ley pesa
Pero aquí, en el polvo del camino, hay quien los rompe como ramas secas. Hay quien escribe diez excusas por cada mandamiento.