




Esmon es una editorial dedicada a la comunicación y al marketing en ciencias de la salud. Durante más de 50 años se ha especializado en el desarrollo de contenidos científicos de calidad con el formato que más se adapte a las necesidades de nuestros clientes y aportando el diseño más adecuado para cada proyecto.
El equipo de profesionales de Esmon se dedica a la creación de proyectos editoriales a medida, de una forma efectiva gracias a su experiencia en el sector. La estrecha relación que mantiene con los profesionales de la salud garantiza un alto nivel científico en todos los trabajos.
Tanto la industria farmacéutica, como las sociedades médicas, y en definitiva todas aquellas personas a las que dirigimos nuestros proyectos confían en la profesionalidad de Esmon. Nuestro principal objetivo es el desarrollo de actividades científicas y formativas entre otras, ofreciendo siempre en este proceso creatividad e información rigurosa y actualizada.

Desarrollamos todo tipo de obras, desde un sencillo díptico o tarjetón a una compleja obra colectiva o una formación, siempre con gran calidad científica y rigor. Algunos de nuestros proyectos editoriales se imprimen y otros se adaptan a los nuevos formatos que nos ofrecen las nuevas tecnologías.
Trabajamos con gran cuidado las aportaciones de los autores, y realizamos un diseño atractivo y adecuado a cada trabajo. Pueden contar con Esmon para la edición de libros, monografías, displays, calendarios, formaciones, revistas y un largo etcétera de proyectos editoriales que podamos pensar y desarrollar conjuntamente.

Trabajamos para innovar y diversificar nuestro catálogo de productos adaptándonos a las nuevas necesidades del sector. Por eso, estamos llevando a cabo materiales para tablets, cursos on-line, micro sites, intranets, gamificación y todos aquellos formatos que van apareciendo en el día a día y que el sector salud demanda.
Contamos con una gran capacidad para desarrollar vídeos de todo tipo, ilustrados en 2D o en 3D, con grabaciones reales, con grafismos, cirugías en directo, etc. Realizamos vídeos debate y presentaciones para nuestros cursos de formación.

Otra de las características del equipo de trabajo de Esmon es su capacidad de organización. Cualquier proyecto que iniciamos cuenta con un gestor que se encarga de todo el proceso de coordinación del mismo.
Damos soporte científico a diferentes reuniones de formación, ofreciendo una perfecta planificación y obteniendo así unos excelentes resultados que logran el éxito de cualquier iniciativa formativa: jornadas, simposios, grupos de trabajo, concursos de casos, juegos y dinámicas presenciales para los profesionales sanitarios y/o para la red de ventas.































Balmes, 209 3º 2ª
08006 Barcelona (Spain)
Lunes a Jueves de 9 a 18 h
Viernes de 9 a 15 h
Teléfono +34 93 215 90 34
Fax +34 93 487 40 64
Opening Thought: Let’s be honest. When you hear Bride Wars , you probably wince. You picture Kate Hudson and Anne Hathaway in a pool of blue hair dye, or a disastrous spray-tan incident that looks more like a medical emergency than a beauty treatment. Released in 2009, the film was savaged by critics (7% on Rotten Tomatoes) and dismissed as shallow, shrill, and anti-feminist.
But here is the confession: Bride Wars is actually a fascinating time capsule. And fifteen years later, it might be more relevant than we give it credit for. Liv (Hudson) and Emma (Hathaway) are best friends since childhood. They have a pact: they will both be June brides at the Plaza Hotel. When a clerical error double-books their weddings on the same day, neither will budge. The result? A petty war involving stolen chocolate, sabotaged diets, and a legendary dance-off at a nightclub. Where It Went “Wrong” In 2009, we were at peak "Girl Boss" era. We wanted women leaning in, not fighting over tulle. Critics called it "toxic friendship" and a "step backward." The idea that two successful women (Liv is a lawyer; Emma is a teacher) would destroy their friendship for a venue felt absurd. Bride Wars
But looking back, the critics missed the point. The movie isn’t about weddings. It’s about . The Uncomfortable Truth Bride Wars nails the anxiety of the "happiness deadline." Liv is a control freak who thinks the wedding is the only thing she can control. Emma is a people-pleaser finally standing up for herself. Their fight isn't really about the Plaza—it's about the fear that if they don't have the "perfect day," their lives won't matter. Opening Thought: Let’s be honest
But it is a necessary movie. In a world of curated Instagram proposals and $100k wedding debt, it’s a cathartic scream. It reminds us that the goal isn't the "best day ever." The goal is the person sitting next to you in the limo—and the best friend waiting at the altar. Released in 2009, the film was savaged by
Engagement Question for Comments: Would you fight your best friend over a dream venue, or is Liv and Emma’s friendship low-key unbreakable?
We laughed at their toxicity, but how many of us have doom-scrolled Pinterest for six hours? How many friendships have strained under the weight of comparison culture? The reason the film works is the final ten minutes. In a rare moment of honesty, they realize the wedding doesn't matter. Emma gets married in a tacky Las Vegas chapel. Liv gets the Plaza. But more importantly, they fix their friendship.
"A bridezilla is just a regular woman who cares too much about one day. But a real friend cares about the rest of them." Final Verdict: Camp Classic Bride Wars is not a good movie. The dialogue is clunky, the orange spray-tan scene is physically painful to watch, and the male leads (sorry, Chris Pratt’s cameo) are cardboard cutouts.